Santander en días

Qué hacer

Santander es un destino que combina mar, naturaleza, patrimonio, gastronomía y cultura. Elegante y acogedora, enamora por sus playas, sus paseos junto al mar y su espectacular bahía, reconocida como una de las más bellas del mundo. Descubre todo lo que puedes ver y hacer en la ciudad, tanto si dispones de un día como si decides disfrutarla durante varios.

DÍA 1

El primer día lo dedicaremos a descubrir la zona monumental de Santander, donde podremos adentrarnos en la historia de la ciudad, visitar algunos de sus principales museos y disfrutar de su marcada tradición marinera.

Zona monumental

Comenzamos nuestro recorrido en los centenarios Jardines de Pereda, donde se encuentra la Oficina de Turismo, un buen punto de partida para obtener información y planificar la visita.

Paseo de Pereda

Desde allí, al cruzar el Paseo de Pereda, nos adentramos en el Mercado del Este. En su planta principal encontraremos una variada oferta gastronómica, basada en productos locales, además de una galería de arte y otros comercios, mientras que la planta baja alberga el MUPAC (Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria), que exhibe más de 2.600 piezas inéditas. Su recorrido permite realizar un fascinante viaje por la historia de Cantabria, desde la Prehistoria hasta épocas más recientes.

Al salir del Mercado del Este, nos encontramos con las calles más antiguas de Santander: la Calle Arrabal y la Calle del Medio. Ambas formaron parte del histórico Barrio del Mar, el antiguo núcleo marinero de la ciudad, donde durante siglos vivieron pescadores y rederas, cuya actividad estuvo estrechamente ligada a la vida del puerto y al mar.

Continuamos el recorrido hacia la Plaza del Príncipe, donde se encuentra el Refugio Antiaéreo Mariana Pineda. Mediante visitas guiadas, con reserva previa en su página web, podremos conocer cómo se protegían los santanderinos durante la Guerra Civil y descubrir uno de los espacios históricos más singulares de la ciudad.

A escasos metros llegamos a la Plaza de Velarde, popularmente conocida como "Plaza Porticada", uno de los espacios más emblemáticos y animados de Santander. Construida tras el incendio que devastó la ciudad en 1941, se convirtió en el nuevo centro urbano y en uno de sus principales símbolos.

Plaza Velarde

Bajo la plaza se conserva el Centro Arqueológico de la Muralla Medieval, donde pueden contemplarse varios tramos de la antigua muralla de la villa, además de una interesante colección de objetos recuperados durante las excavaciones arqueológicas. Para visitar este espacio es imprescindible reservar la entrada con antelación a través de su página web.

Cruzamos la calle y llegamos a la Plaza de Alfonso XIII, presidida por el histórico edificio de Correos, considerado uno de los mejores ejemplos de la arquitectura montañesa de comienzos del siglo XX.

Detrás de este edificio, se alzan la Iglesia del Cristo y la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, declarada Monumento Nacional en 1931 y considerada uno de los conjuntos góticos más singulares de toda la cornisa cantábrica. Si disponemos de tiempo y hemos reservado previamente la entrada en su página web, la visita puede completarse con el Centro de Interpretación de la Historia de la Ciudad, ubicado en la torre de la Catedral. Desde allí podremos conocer los orígenes de Santander y ascender hasta el campanario para disfrutar de una de las panorámicas más espectaculares del casco histórico y de la bahía.

Catedral

Al salir de la Catedral llegamos a la Plaza de las Atarazanas. Recorriendo después algunas de las principales calles comerciales del centro alcanzaremos la Plaza del Ayuntamiento, uno de los lugares con mayor ambiente de la ciudad.

Presidiendo la plaza se alza el Ayuntamiento de Santander, un edificio de estilo ecléctico construido sobre el antiguo convento de San Francisco. Su elegante fachada, con el reloj y el escudo de la ciudad, lo convierte en uno de los edificios más representativos del centro.

El latido de la ciudad

Para descubrir el día a día de Santander, nada mejor que acercarse al Mercado de La Esperanza, una de las mejores muestras de arquitectura en hierro del siglo XIX de España. Su estructura de hierro, piedra y cristal lo convierte en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

Mercado

Si la visita coincide en lunes, los puestos de pescado permanecerán vacíos, ya que la flota no faena los domingos. El resto de la semana podremos encontrar una excelente selección de pescado fresco, además de frutas y verduras de proximidad. La experiencia puede completarse degustando algunas tapas en sus algunos puestos de hostelería, una forma auténtica y deliciosa de acercarse a la gastronomía local.

Desde aquí podemos visitar el MAS – Museo de Arte de Santander, que alberga obras de artistas como Francisco de Goya, Luis Quintanilla, María Blanchard o Joan Miró, entre otros. Además de la visita libre, el museo ofrece recorridos guiados, previa reserva en la página web, que permiten conocer mejor su colección y descubrir numerosas curiosidades.

Al salir del museo podremos contemplar la fachada de la Biblioteca Personal de Marcelino Menéndez Pelayo, construida para albergar los fondos bibliográficos que el erudito destinó a la ciudad de Santander. En sus jardines, se encuentra el monumento a Menéndez Pelayo, una escultura en mármol blanco realizada por Mariano Benlliure que lo representa en actitud sedente.

Menéndez Pelayo

Justo detrás de la biblioteca se encuentra la Casa-Museo Menéndez Pelayo, que fue la residencia familiar del ilustre santanderino.

Compras y gastronomía local

Tras una intensa mañana cultural, llega el momento de pasear por las calles Jesús de Monasterio y San Fernando, dos de las principales zonas comerciales de la ciudad, ideales para comprar algún recuerdo del viaje.

Muy cerca, especialmente en la calle Vargas, paralela a San Fernando, encontraremos numerosos establecimientos donde degustar la cocina marinera más tradicional de Santander. Es una magnífica ocasión para probar especialidades tan populares como las rabas, los caracolillos o los mejillones.

Una ciudad abierta al mar

La tarde es el momento perfecto para descubrir el Santander más marítimo recorriendo a pie el paseo de la bahía.

Bahía

Regresamos a los Jardines de Pereda para visitar el Centro Botín, un referente cultural dedicado al arte contemporáneo, la música, el cine, el teatro y la literatura. El edificio, diseñado por el arquitecto y premio Pritzker Renzo Piano, se ha convertido en uno de los iconos arquitectónicos de la ciudad. Además de visitar sus exposiciones, merece la pena disfrutar de forma gratuita de la instalación Pachinko y subir a la azotea, desde donde se contemplan unas magníficas vistas de la bahía y de la ciudad.

Continuando el paseo junto a la bahía llegaremos a la emblemática Grúa de Piedra, una antigua grúa portuaria construida entre 1896 y 1900 para cargar y descargar las mercancías de los barcos que atracaban en el muelle. Muy cerca se encuentra el Palacete del Embarcadero, una reputada sala de exposiciones, desde cuyo entorno parten diferentes barcos que cruzan la bahía con destino a Somo, Pedreña, la playa de El Puntal y diferentes excursiones, ofreciendo durante el trayecto una perspectiva única de Santander desde el mar.

Farola

Siguiendo el recorrido por el Muelle de Calderón encontramos el monumento de Los Raqueros, que rinde homenaje a los niños que antiguamente se lanzaban al agua para recoger las monedas que les arrojaban los visitantes. Se trata de uno de los rincones más fotografiados y entrañables de la ciudad.

Museo Marítimo del Cantábrico y cena de tapas

Continuamos caminando junto al Real Club Marítimo, pasaremos frente a edificios tan representativos como el Planetario y el Palacio de Festivales de Cantabria. A través de la avenida de Severiano Ballesteros llegamos al Museo Marítimo del Cantábrico, cuya visita resulta muy recomendable para descubrir la estrecha relación entre el mar y la historia de Cantabria, además de recorrer sus modernos acuarios.

Tras la visita, alcanzamos la Playa de Los Peligros, un lugar perfecto para pasear junto a la orilla, sentir la brisa del Cantábrico y disfrutar de unas magníficas vistas de la Bahía de Santander.

Peligros

Para finalizar la jornada, una excelente opción es regresar al centro y recorrer la zona del Ensanche santanderino, especialmente las calles Peña Herbosa y Hernán Cortés, así como los alrededores de la Plaza de Cañadío, donde encontraremos una amplia oferta de bares y restaurantes en los que disfrutar del tradicional tapeo santanderino.

DÍA 2

El segundo día lo dedicaremos a descubrir algunos de los lugares más emblemáticos de Santander. El Real Sitio de La Magdalena, las playas de El Sardinero y el Faro de Cabo Mayor nos permitirán disfrutar de una jornada en la que naturaleza, patrimonio y paisaje se combinan a la perfección.

Real sitio de La Magdalena

Comenzamos el día en la Península de La Magdalena, uno de los enclaves más bellos y representativos de Santander. Este espacio natural, de aproximadamente 25 hectáreas, puede recorrerse tranquilamente a pie o a bordo del tren turístico que atraviesa la península.

Durante el recorrido pasaremos junto a la Playa de Bikini y descubriremos lugares tan singulares como el Embarcadero Real o el Faro de La Cerda, antes de llegar al gran protagonista de la visita: el Palacio Real de La Magdalena.

Palacio de La Magdalena

Situado en el punto más elevado de la península, este edificio ofrece una de las imágenes más icónicas de la ciudad. Es el lugar perfecto para detenerse unos minutos, contemplar el paisaje e inmortalizar el momento con una fotografía del palacio y de la bahía como telón de fondo. Quienes deseen conocer su interior deberán reservar previamente la visita a través de su página web.

Comida con sabor a la “Belle Époque”

Al abandonar la península llegamos a la Playa de El Camello, cuyo nombre procede de la característica forma de una de las rocas situadas junto a la orilla.

Continuando el paseo hacia El Sardinero, la arquitectura nos transporta a la época de los históricos Baños de Ola, que dieron fama internacional a Santander como destino turístico a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Avanzamos por la Avenida de la Reina Victoria hasta alcanzar la Plaza de Italia, presidida por el elegante Gran Casino de El Sardinero. Su arquitectura que con sus líneas clásicas se convierte en un claro ejemplo de la Belle Époque.

Gran casino

Esta zona reúne una amplia oferta de restaurantes y terrazas, por lo que resulta el lugar ideal para hacer una pausa y disfrutar de la gastronomía local con unas magníficas vistas al mar.

Después de comer, los centenarios Jardines de Piquío, situados entre las dos playas de El Sardinero se convierten en visita obligatoria. Desde su mirador disfrutaremos de una magnífica panorámica del Mar Cantábrico.

Las playas de El Sardinero

Estamos en la zona más popular de la costa santanderina, El Sardinero, así que debemos dar un paseo por cualquiera de las magníficas playas, desde la Playa de La Concha hasta las propias de El Sardinero, que cuentan con más de un kilómetro de longitud, ideales para pasearlas, tomar el sol, contemplar el paisaje o hacer deporte.

Al final del paseo marítimo, junto a la Segunda Playa de El Sardinero, encontraremos el popular conjunto escultórico con las letras de Santander, uno de los lugares preferidos por los visitantes para llevarse un recuerdo fotográfico de su estancia en la ciudad.

Letras Santander

Durante el recorrido también merece la pena detenerse en el Parque de Mesones, un agradable espacio ajardinado desde el que se obtienen excelentes vistas de la playa.

Faro de Cabo Mayor y puesta de sol

La ruta continúa por la Senda de Mataleñas, uno de los paseos costeros más espectaculares de Santander. El camino atraviesa el Parque de Mataleñas y conduce hasta el emblemático Faro de Cabo Mayor, rodeado por un paisaje de acantilados y mar abierto que refleja la cara más salvaje y natural del litoral cántabro. En su interior se encuentra el Centro de Arte Faro de Cabo Mayor, un singular espacio expositivo dedicado al mar y al universo de los faros, con una destacada colección del pintor Eduardo Sanz.

Para terminar la jornada, nada mejor que contemplar uno de los atardeceres más especiales de la ciudad. La zona de Cabo Mayor ofrece uno de los mejores miradores para disfrutar de la puesta de sol sobre el mar Cantábrico, un espectáculo que convierte el final del día en un recuerdo inolvidable.

Faro

Después, podemos acercarnos hasta Puertochico, donde se concentra una excelente selección de restaurantes, perfectos para despedir la jornada con una buena cena.

Así concluye este recorrido de dos días por Santander, una ciudad elegante, abierta al mar y llena de rincones que invitan a regresar.

EN MÁS DÍAS

Si disponemos de más tiempo para disfrutar de Santander, la ciudad ofrece otros muchos lugares que merecen una visita. Estos son algunos de los imprescindibles para completar la experiencia.

El alma pesquera e industrial de Santander

La zona pesquera de Santander comienza en el Barrio Pesquero, una de las zonas con mayor tradición marinera de Santander. Entre casas de pescadores y muelles donde todavía hoy se desarrolla la actividad pesquera, este barrio conserva toda su autenticidad.

Además de pasear por sus calles, es el lugar perfecto para descubrir la gastronomía más tradicional de la ciudad. Aquí podremos degustar pescado fresco llegado de la lonja y algunas de las especialidades más populares de la cocina santanderina, como las rabas.

Barrio Pesquero

Muy cerca de allí se encuentra el edificio de la Biblioteca Central de Cantabria, construido a comienzos del siglo XX para albergar una Fábrica de Tabacos. Destaca por su arquitectura de estilo neomudéjar y, en la actualidad, además de ser la sede de la Biblioteca Central y del Archivo Histórico, acoge exposiciones y diversas actividades culturales.

Siguiendo el paseo hacia el centro de la ciudad, podrás visitar el Centro Cívico Tabacalera alberga el segundo jardín vertical más grande de Europa, una sorprendente composición vegetal formada por más de 22.300 plantas de 26 especies tropicales y subtropicales.

Su diseño, inspirado en las pinturas del artista Jackson Pollock, convierte este espectacular muro verde en uno de los espacios más singulares del centro de Santander.

Un recorrido descubre una de las zonas con más personalidad de Santander, donde el pasado y el presente siguen unidos por el mar.

Santander Norte Litoral

Los barrios de Cueto, Monte y San Román conservan la esencia más auténtica y tranquila de la ciudad. Entre acantilados, pequeñas calas, praderas y senderos junto al mar, este entorno forma parte del Geoparque Mundial UNESCO Costa Quebrada, un paisaje de extraordinario valor geológico y natural.

Faro

El recorrido puede comenzar en el Faro de Cabo Mayor y continuar hacia el Panteón del Inglés, las playas del Bocal y Rosamunda, muy apreciadas por los amantes del surf, y el pintoresco enclave marinero de La Maruca, donde la tradición pesquera y la gastronomía local siguen muy presentes.

En San Román destacan las Pozonas, un valioso humedal que sirve de refugio a numerosas aves migratorias, y el Santuario de la Virgen del Mar, patrona de Santander, situado en un islote unido a tierra por un puente y rodeado de un espectacular paisaje costero. Muy cerca se encuentra el Cementerio de Ciriego, considerado una de las necrópolis más bellas de España. Su privilegiada ubicación, frente al mar Cantábrico, ofrece unas vistas espectaculares y le ha valido su inclusión en la Ruta Europea de Cementerios.

Naturaleza, patrimonio, tradición marinera y paisajes únicos convierten este rincón de Santander en un lugar perfecto para descubrir la cara más serena y auténtica de la ciudad.

Los contrastes de Santander

Descubre algunos de los rincones con más personalidad de Santander, donde la tradición marinera da paso al elegante ambiente de El Sardinero.

El recorrido comienza junto al Monumento a los Raqueros, uno de los símbolos de la ciudad. Este conjunto escultórico, obra de José Cobo Calderón, recuerda a los niños que se lanzaban al agua desde los muelles para recoger las monedas que les arrojaban los viajeros, una escena inmortalizada por José María de Pereda en su novela Sotileza.

Real Club Marítimo

Siguiendo el paseo marítimo se alcanza el edificio racionalista del Real Club Marítimo y, a continuación, Puertochico, antiguo puerto pesquero que concentró la actividad marinera durante los siglos XIX y comienzos del XX. En la actualidad es el principal puerto deportivo de Santander y uno de los lugares con mayor ambiente de la ciudad.

La ruta continúa hacia Peña Herbosa, una de las calles más conocidas para disfrutar de la gastronomía cántabra, y pasa junto a la escultura de La Sardinera, obra de Ramón Ruiz Lloreda, dedicada a las mujeres que vendían el pescado recién desembarcado en Puertochico.

La calle Tetuán, antiguo barrio de pescadores, conserva el encanto de siempre entre restaurantes y casas de comidas tradicionales. Aquí se encuentra también el Paseo de la Fama, cuyas estrellas homenajean a destacadas personalidades de Cantabria.

El paseo prosigue a través del Túnel del Tren de Pombo, que conecta el centro con El Sardinero. Al otro lado, la calle Joaquín Costa descubre elegantes villas y edificios de principios del siglo XX, testigos del esplendor de Santander como destino de veraneo de la realeza y la aristocracia. El recorrido concluye en la Plaza de Italia, presidida por el Gran Casino de El Sardinero, junto a las emblemáticas playas que han convertido esta zona en uno de los grandes símbolos de la ciudad.

El reenganche

La Alameda de Oviedo es un paseo centenario arbolado que une las calles San Fernando y Vargas, ofreciendo un agradable espacio para caminar en pleno centro de Santander.

Alameda

A un lado se encuentra la calle San Fernando, una de las principales arterias comerciales de la ciudad, mientras que al otro la calle Vargas destaca por su variada oferta gastronómica, convirtiéndose en uno de los mejores lugares para disfrutar de la cocina local.

Al final de la Alameda se encuentra Cuatro Caminos, una emblemática plaza circular presidida por una gran esfera que representa los signos del Zodiaco. Desde aquí se puede ver a la Plaza de Toros de Santander, también conocida como Coso de Cuatro Caminos, inaugurada en 1890 y considerada uno de los mejores ejemplos de arquitectura neomudéjar de la ciudad.

Muy cerca se encuentra el Parque de La Marga, uno de los principales espacios verdes de Santander. Sus amplias zonas ajardinadas, paseos arbolados y una bolera tradicional lo convierten en un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza y de una de las tradiciones más arraigadas de Cantabria.

Avenida de la Reina Victoria

La Avenida de la Reina Victoria, que recibe su nombre de la reina Victoria Eugenia de Battenberg, consorte de Alfonso XIII, es uno de los paseos más elegantes y emblemáticos de Santander.

Reina Victoria

Construida para comunicar el centro de la ciudad con la Península de La Magdalena y El Sardinero, a comienzos del siglo XX se convirtió en el lugar elegido por la aristocracia para levantar sus residencias de verano.

Hoy en día, recorrer esta avenida permite admirar algunos de los palacetes y casonas más bellos de Santander mientras se disfruta de una de las panorámicas más espectaculares de la bahía.

Parque Atlántico de Las Llamas

El Parque Atlántico de Las Llamas es el mayor espacio verde de Santander y uno de los mejores lugares para disfrutar de un tranquilo paseo en plena naturaleza.

Las Llamas

Sus estanques, carrizales y pasarelas de madera crean un entorno de gran valor medioambiental, donde conviven numerosas especies de fauna y flora autóctonas. Todo ello convierte este parque en el principal pulmón verde de la ciudad.

Ruta del incendio

La Ruta del Incendio invita a descubrir uno de los episodios que más marcó la historia de Santander. El gran incendio de 1941 arrasó en menos de 48 horas buena parte del casco histórico, transformando para siempre el urbanismo y la vida de la ciudad.

A través de un recorrido por diez enclaves del centro, como la calle Cádiz, la Plaza de Machichaco, los Jardines de Pereda, la Plaza de Atarazanas o las calles Lealtad y Juan de Herrera, esta ruta permite conocer el antes y el después de la ciudad mediante paneles informativos con fotografías históricas y códigos QR.

Vista Catedral

Más que un paseo, es un viaje a la memoria de Santander, una oportunidad para comprender cómo la ciudad renació de las llamas y se convirtió en la capital abierta y moderna que hoy contemplamos.

Planes de compras

El centro de Santander concentra las principales zonas comerciales de la ciudad, donde conviven comercios tradicionales, boutiques, firmas nacionales e internacionales y una amplia oferta de cafeterías y restaurantes. Las calles San Francisco, Juan de Herrera, Lealtad y Cádiz constituyen algunos de los ejes comerciales más concurridos, ideales para pasear y disfrutar del ambiente del centro.

Muy cerca se extiende la zona del Ensanche, articulada en torno a las calles Hernán Cortés, Lope de Vega, Casimiro Sainz, Peña Herbosa y sus alrededores. Este barrio destaca por sus tiendas de moda, decoración y diseño, que conviven con una cuidada oferta gastronómica, convirtiéndolo en uno de los espacios comerciales y de ocio con más personalidad de la ciudad.