Santander Norte Litoral. Costa Quebrada

Recorre la ciudad

Esta zona es uno de los secretos mejor guardados de la ciudad, que aquí pierde la identidad de capital para realzar su lado más rural.

Puedes iniciar este paseo en el  Faro de Cabo Mayor, con más de 30 metros de altura, es el faro más importante de Cantabria. Construido en 1839 en el mismo lugar donde, desde tiempos remotos, se hacían señales a los barcos con banderas por el día y con fuego por la noche.

Cerca de allí puedes conocer el Panteón del Inglés, una pequeña construcción en memoria de William Rowland, un británico que murió en este punto durante su visita a José Jackson, encargado del semáforo de señales para barcos de Cueto.

Dos de las playas más frecuentadas por los amantes del surf son la Playa del Bocal y Rosamunda, estas playas están bastantes apartadas y destacan por su tranquilidad. Para llegar a ellas, tendrás que caminar un par de kilómetros abandonando la localidad de Cueto e internándote en la de Monte a pie o en vehículo desde Cabo Mayor. 

Uno de los lugares del municipio con más ambiente marinero, es la Playa de la Maruca, allí podrás ver barquitas amarradas en la pequeña ría de San Pedro del Mar y disfrutar de algunas de las exquisiteces que se preparan en sus tabernas marineras. En esta zona se aprecia con claridad el ambiente rural de Monte y de toda la costa norte en general. Junto a la ría se encuentra la playa de La Maruca, pequeña y rocosa, y junto a esta hay un sendero que conduce hasta el mar.

Allí está ubicado el  Centro de Interpretación del Litoral en la antigua batería de defensa de San Pedro del Mar en La Maruca, esta fortificación de 1660, se edificó para proteger Santander de los ataques de los piratas y se mantuvo activa hasta después de la Guerra de Sucesión entre Borbones y Austrias (1702-1713). Antes en ruinas, fue reconstruida convirtiéndose en el actual Centro de Interpretación del Litoral. Acoge la exposición permanente Patrimonio Litoral de Cantabria.

Caminando por el sendero que discurre al lado de la playa en dirección al mar, se alcanza la Batería de San Pedro del Mar, una fortificación documentada desde 1660 que se edificó para proteger Santander de los ataques de los piratas y  que se mantuvo activa hasta después de la Guerra de Sucesión (1702-1713) entre Borbones y Austrias. Hoy es un centro de interpretación del litoral con un mirador en la parte superior.

Cerca de este la Batería de San Pedro, se encuentra el Castillo Corbanera del s. XIX. Hoy en día está cerrado, pero si paseas por los alrededores verás cómo algunos de sus vecinos  aprovecharon la muralla para ahorrarse una de las paredes de sus casas.

En  uno de los laterales de la ría de San Pedro del Mar hay un puente hacia la otra orilla, el Puente Molino de Mareas, lo único que queda del molino de Aldama, en uso hasta el s. XIX. Dejándolo atrás, se llega a la Punta La Mesa. Aquí hay que tomar la segunda desviación a la derecha para llegar al mirador desde el que se puede admirar la forma del litoral, reconocido por la Unión Europea como Zona de Especial Conservación.

A pocos metros en un entorno privilegiado como es el de la Virgen del Mar, se encuentra un gran parque, Rostrio.  Aquí, además de disfrutar de la playa, se puede practicar deporte en su gran explanada, así como béisbol en su campo de más de 6.600 metros cuadrados, bicicross o running en sus respectivos circuitos o petanca en una de sus pistas.

Recientemente se recuperó las Pozonas de San Román, este humedal es un importante lugar de paso de aves migratorias y en él puede apreciarse un ecosistema de gran riqueza paisajística, ecológica y cultural.

A raíz del mandato de Carlos III de habilitar los camposantos fuera de los muros de las ciudades se construyó el Cementerio de Ciriego.  Es uno de los mejores ejemplos de la riqueza de la producción funeraria de España, especialmente de los famosos maestros canteros de Cantabria, que realizaron obras para los panteones, sepulturas y monumentos de Ciriego. Incluido en la Ruta Europea de Cementerios, reconocida por la Organización Mundial del Turismo por su innovación, difusión e interpretación del patrimonio europeo.

Dejando atrás el Cementerio de Ciriego, a mano izquierda se encuentra La Virgen del Mar, una isla del municipio de Santander ubicada en la localidad de San Román dela Llanilla. Cuenta con un acceso a tierra firme a través de un puente.

En la isla se levanta una ermita que data de finales del siglo XIV. Por su ubicación, la ermita ha sufrido, a lo largo de su historia, la inclemencia de los temporales. Su reconstrucción más importante tuvo lugar en el siglo XVII y fue debida al santanderino José Calderón.

El templo consta de una sola nave dividida en tres tramos cubiertos por bóvedas. En su retablo se encuentra la Virgen del Mar, una talla de estilo gótico de 55 cm de alto. El manto de la Virgen, regalo de la reina española Isabel II, fue restaurado en 1993. Como dato curioso, cuenta la leyenda que la Virgen apareció flotando entre unas rocas, lo cual pudo deberse a que se tratara de una Virgen de galeón procedente de algún barco que hubiera naufragado en las inmediaciones.

La Virgen del Mar es la patrona de la ciudad desde 1979 y su fiesta tiene lugar 51 días después del Sábado Santo (Lunes de Pentecostés). La celebración consiste en una procesión desde la parroquia de San Román hasta la ermita de la Virgen del Mar. Una vez en ella, tiene lugar una misa oficiada por el obispo de Santander. En la zona se encuentra la playa de la Virgen del Mar, y toda la isla forma parte de la Costa Quebrada, un tramo de litoral de unos 20 km de longitud que, además de ser un importante escenario geológico, es una fuente de esparcimiento para los sentidos, razón por la cual ha sido incluida por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) entre los parajes geológicos más relevantes de todo nuestro planeta.